El oro es un metal precioso y maleable que hemos visto emplear en multitud de utensilios. Ha sido sÃmbolo de poder, éxito, lujo y glamour a lo largo de la historia. Hoy en dÃa, la última moda es el oro comestible, un grito para los que puedan permitirse semejante ‘manjar’.
El conocimiento del oro es muy antiguo, no solamente por su belleza sino por su precio y la manera de ser codiciado. Aunque, es más fácil de trabajar que con otros metales, lo cierto es que su rareza ha hecho que comenzara a usarse como moneda de cambio y referencia en transacciones internacionales.
Relatos históricos nos distinguen que los egipcios, hebreos y el propio Alejandro Magno ya consumieron polvos de oro. En la India, China y las cortes medievales europeas, se le atribuyó propiedades medicinales, simbólicas e incluso mágicas. Además, se relató que ingerir alimentos servidos en platos de oro podrÃa prolongar la vida y retardar el envejecimiento. Parece que la moda está regresando de nuevo para implantarse.
El oro comestible no está al alcance de todos los bolsillos, siempre es vinculado a la cocina sofisticada y alta gastronomÃa, puesto que es servido como un auténtico artÃculo de lujo. La función del oro en la cocina es como aditivo colorante ya que no tiene ni sabor ni olor, lo cual ha hecho que se emplee cada vez más para adornar los platos.
El oro es un metal de transición blando, brillante, amarillo, pesado, maleable y dúctil. Y, sin embargo, según los expertos, es inocuo para el organismo y puede ser saludable por sus caracterÃsticas de metal noble. Sus virutas pueden ser estimulantes, energizantes y protestadoras, pueden retrasar el envejecimiento de la piel y eliminar toxinas.
Es conocido como el aditivo E175, no se considera como parte de los requerimientos nutricionales de las personas pero tampoco está prohibido. De hecho, cumple todos los registros sanitarios de alimentación exigidos en la Unión Europea y Estados Unidos.
Actualmente, el oro comestible es comercializado en láminas, en polvo (con dosificador) o en spray. Generalmente, se emplea para chocolates, tapas, carnes, pescados, postres y bebidas, aunque el uso dependerá de aquellos que puedan permitirse comprarlo.
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